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Antonio Vicente Contreras, de Ai Talentum: "La IA puede mejorar nuestra alimentación y el medio ambiente"

Antonio Vicente Contreras, de Ai Talentum: "La IA puede mejorar nuestra alimentación y el medio ambiente"

La tecnológica murciana ha creado el 'chatbot' nutricionista que asesora a familias europeas para mejorar sus hábitos alimentarios de forma personalizada

El futuro no será comer cápsulas insípidas, al menos de momento, pero sí tener un asesor virtual que mejore tu alimentación según tus hábitos y estilo de vida, los gustos y alergias de cada miembro de la familia, si practicas deporte o cohabitas con el sofá. Eso y más hace el 'chatbot' nutricionista creado por la empresa tecnológica murciana AI TALENTUM.

El nombre de la empresa, casi un mantra emprendedor, "nos impulsó desde 2014 con la idea de que la Inteligencia Artificial (IA) iba a ser una revolución, como lo fue la máquina de vapor o la electricidad", afirma el director ejecutivo, Antonio Vicente Contreras.

El economista experto en TIC, 'big data' e Internet de las Cosas ha liderado el desarrollo informático que asesora de forma virtual a numerosas familias europeas para mejorar su alimentación y su salud. El proyecto está financiado por el consorcio de innovación alimentaria líder en Europa EIT Food.

Contreras reflexiona en la entrevista sobre las oportunidades y los riesgos de la IA, sobre la gestión de los datos y, a nivel regional, cómo atraer inversores a un proyecto tecnológico o las fortalezas que debe potenciar el empresariado murciano.

¿Qué diferencia el 'chatbot' nutricionista de Ai Talentum de otros asesores digitales?

Es un proyecto de larga duración, con una primera fase de aproximación, en la que 150 familias de España, Italia y Finlandia prueban las capacidades del 'chat' con la interacción de los usuarios.

Para hacer su alimentación más saludable, tienen contenido de interés, pero también se analizan los hábitos familiares a través de los tiques de compra que suben a la web, y con las encuestas en las que indican su perfil, si tienen alergias, trastornos alimentarios, en qué enclave viven, que condiciona los productos que se compran, de modo que se les dan recomendaciones muy ajustadas.

Tienen interacciones con muchas personas, ya que hay un equipo detrás que lo hace cada vez más amigable, con respuestas cada vez más humanizadas.

¿El perfeccionamiento de los 'chatbots' cubrirá en el futuro muchos de los servicios que necesitamos, como la consulta médica?

Esta tecnología entra en determinados sectores donde la Inteligencia Artificial (IA) no tenía cabida. El dispensación farmacéutica o medicina, los 'chats' aconsejan al usuario, ven radiografías, aconsejan sobre determinadas áreas sensibles.

Mi formación en Bioinformática me aproxima a la medicina, y veo que este sistema puede aportar una objetividad a la parte de la medicina diagnóstica basada en imágenes, que logra interpretarlas como los humanos o incluso mejor. Evidentemente, tiene que estar bien entrenado. Nunca podrá tener la intuición que tiene un humano cuando detecta algo que no ha visto antes.

¿Los médicos podrán dedicarse más a otras áreas, como la investigación?

No es que vayan a cambiar los puestos de trabajo, sino la forma de desempeño. Los sistemas de IA los crean equipos formados por ingenieros informáticos, pero faltan los expertos en ética, en psicología. De las 40 personas que trabajan en el 'chatbot' de Ai Talentum, solo el 30% son técnicos informáticos, el resto son expertos de disciplinas como nutrición, médicos, especialistas en conducta, comunicación, marketing, etc.

¿Con el entrenamiento, las máquinas llegarán a tener sentido común?

Se lo tendremos que dar nosotros. Los niveles de deducción que se pueden inferir con los conocimientos de una computadora cada vez son mayores. Son conductas que les estamos introduciendo con datos, en los que entran a formar parte aspectos de raza, sexo, nivel económico.

¿Les transmitiremos también nuestros sesgos sociales, como en los sistemas de reconocimiento facial, que aciertan más en perfiles de hombre de raza blanca?

La única manera de corregirlo es el aprendizaje. Google y Amazon ya introducen el sesgo discriminatorio positivo. Intentamos llevar la equidad a la tecnología, y la única manera es deconstruirle el sesgo discriminatorio que le hemos introducido previamente. Por eso necesitamos a juristas y expertos en ética y moral, si queremos ser justos.

¿Qué riesgos ve en la IA que debemos evitar?

El problema que podría venir es que no nos demos cuenta de que los sistemas no sean efectivos. Tuvimos en cuenta la Covid para el sistema de recomendación de los hábitos alimentarios, pero no suele ser así. El virus ha cambiado nuestra forma de alimentarnos, de modo que los nutricionistas están generando nuevos datos, pero el 'chat' no sabía nada de Covid porque no había antecedentes.

Ai Talentum desarrolla proyectos también en Industria 4.0, energía e Internet de las Cosas, ¿cuál es el 'core business', la principal área de negocio?

El sector de la alimentación, porque es el que hemos visto que la IA puede ayudar más. Y lo hacemos desde la granja al plato, con lo que involucramos al sector agrario, el de transformación, el catering y los consumidores.

Tenemos un proyecto relacionado con los desperdicios del pescado, pues en realidad no se llega a usar más del 50% de lo que se captura o cría de manera directa, según los investigadores del Observatorio Europeo de Mercado de Productos de Pesca y Acuicultura (eumofa). En el caso del atún, por ejemplo, señalan que hasta un 70% del animal termina como residuos o subproductos.

Trabajamos en su monitorización. Analizamos también las fases finales de la alimentación, como los supermercados, la ruptura de las cadenas de suministro con la Covid y la irrupción de nuevos modelos por la aparición de Amazon o los clústeres, que cambian la idiosincrasia de nuestra alimentación. La IA es muy útil porque aporta una visión global para obtener una interpretación que antes no éramos capaces de ver.

¿Qué otros proyectos tienen en marcha con IA?

En tema Covid apoyamos otros proyectos, como la depuración de espacios cerrados, y nos piden un algoritmo para saber dónde es más eficaz instalar sistemas de aire.

¿A qué sectores le ve más posibilidades de desarrollo con la IA?

Internet de las Cosas y la creación de dispositivos inteligentes nos dan un campo enorme para trabajar. Las ciudades están cambiando. Y podemos lograr una monitorización de servicios que permitan mejorar el suministro de agua o la recogida de basuras. También con el hogar, que ahora utilizamos de manera diferente. Tenemos dispositivos para saber qué uso hacemos de la casa y eso nos ayuda a optimizar el consumo de energía.

¿Cómo resuelven la necesidad de incorporar talento a la empresa?

Contamos con un equipo con una media de edad menor de 30 años, que le ha dado a la empresa un carácter distinto. Ya hemos alcanzado la igualdad de hombres y mujeres, que es muy difícil en el ámbito tecnológico por la brecha de género, y esto está aportando nuevos valores.

Vamos incorporando capital humano de forma continua con nuestro programa Alumni, que cuenta con alumnos universitarios de los últimos cursos que incluimos en grupos reales de trabajo, donde se enfrentan a problemas reales. Ahora tenemos 8 nuevos al trimestre con ciclos muy cortos y específicos que nos dan una visión muy disruptiva.

El cien por cien de los que no están con nosotros están trabajando en empresas como Amazon o incluso para el Estado.

¿La nueva forma de hacer tecnología requiere conciencia, no solo proyectos escalables?

Es una de las cosas que pedimos. Si buscabas una prácticas cómodas, has venido al sitio equivocado. Te vamos a pedir que aportes y que entiendas la trascendencia de lo que hacemos. Al hacer un 'chatbot' de nutrición, tu trabajo va a tener un nivel de afectación muy grande.

Valoramos mucho la transparencia. Cada alumno cuenta su experiencia en la web, y están supervisados de forma férrea, porque este control de cada paso nos viene de nuestra trayectoria en los sectores financiero y sanitario.

Otro dilema, ¿qué postura tiene sobre el uso de datos, que son fundamentales para optimizar los algoritmos, pero que proporcionan un enorme poder?

Me gusta pensar que tengo un ángel a un lado, que te recuerda la ética, y un demonio al otro, que anima al beneficio del negocio. He revisado el Libro Blanco sobre la IA, que ha publicado la Unión Europea. Orientarlo a la confianza es lo ideal, pero no sé si funcionará en el aspecto económico.

Hay tres modelos de actuación: el economicismo de Estados Unidos, con un modelo mercantilista total, la fórmula de control y supervisión de China, y luego está Europa, orientada a la excelencia y la confianza, que es el enfoque del ángel, mientras que el demonio me dice que no sabe si tendremos suficiente dinero y que no será factible.

Europa ha intentado situarse en un término medio, y todo va a depender de cómo la Covid nos debilite para poder llevarlo a cabo.

La IA va a funcionar, pero cuál va a ser la monetización posible en Europa. Estados Unidos se está monetizando con grandes empresas, como Amazon, Google. A China le permite una supremacía militar. El objetivo de Europa es el bienestar de las personas y hay que prever cómo pagarlo. Con la IA podremos mejorar la alimentación, si es que nos lo podemos permitir.

¿Y personalmente cómo actúa cuando le piden datos a cambio de una aplicación útil o que nos hace la vida agradable como darnos una lista musical personalizada?

Yo no tengo Alexa (el asistente virtual de Amazon), no tengo asistente de voz en el móvil. Soy consciente de que cuando cedo datos es un pago para un servicio. Das parte de privacidad por el uso de esas herramientas. Solo doy una parte, que ya es bastante. No verás información personal mía en las redes, solo profesional. No podrás ver que me gustan las bicis y las motos. Mi parte profesional es pública, pero no la privada.

Vamos a tener que reeducarnos y pensar qué información damos. Puedo cederla al sector de la salud para que rastreen conductas vitales y mejores nuestro sistema, pero tenemos que dejar claro cuánta información quiero dar.

¿Si todos empezamos a proteger más nuestros datos, podemos frenar la innovación en IA y sus aplicaciones?

Los sistemas de IA necesitan esos servicios. Si esperamos que los sistemas de IA mejoren la sanidad, vamos a tener que ceder información de los pacientes. Los norteamericanos entienden que suscribirte a Netflix ya es ceder datos. Los asiáticos ven la cesión de datos como un deber de ayudar a su país. En cambio los europeos tenemos una preocupación que no es del todo real.

Los algoritmos nos van a dar una cantidad de información nunca antes conocida, ¿en qué nos va a ayudar a mejorar?

Si tienes una empresa que trabaja en turnos pero tienes que prescindir de pronto del encargado que lo controla todo, pierdes la efectividad. El algoritmo es capaz de captar las buenas prácticas que hacen a una empresa exitosa, y las incorporan como un activo. Se vio con la Covid. Cuando un trabajador clave no pudo acceder a la organización, si era por ejemplo el que controlaba la distribución de alimentos, se produjo el 'crack'. Un algoritmo hubiese visto a la primera los incrementos de demanda que tuvieron que precisar de más recursos.

Los algoritmos nos ayudan en la toma de decisiones clave. Nos aportan una visión útil para que las empresas entiendan qué es lo que les mantiene en el mercado.

¿Cómo deben las empresas prepararse para no perder oportunidades?

Tendrán que averiguar cómo la IA puede ayudarles a mejorar sus procesos. Si tienen problemas en la inspección de productos o en la planificación comercial, en la provisión ajustada de los suministros. No hay que acercarse a la IA de una manera genérica.

Hay además que perderle el miedo a pensar que la IA va a sustituir a las personas, porque el perjuicio real lo generan si se quedan al margen ante una competencia preparada.

Hay que recurrir a la vigilancia tecnológica con la ayuda de los centros tecnológicos.

Hasta 2025, la inversión en IA crecerá un 57,2%, si es que no se queda corta la previsión de Grand View Research, ¿en qué se debería emplear esa inyección de capital?

Se debería emplear primero en acotar en qué es necesaria, según la orientación que siguen los tres grandes bloques internacionales. No es lo mismo en Europa que en Estados Unidos, donde debe dar un giro a su concepto economicista.

Europa debe centrarse en generar una independencia de esa IA con respeto a los otros bloques. Que nuestra tecnología sea 'made in Europe'.

En IA, desde el punto de vista europeo, padecemos la misma dependencia que con las vacunas: tenemos una capacidad pequeña si no es con los cánones que nos da el resto del mundo.

La inversión debe ir dirigida a las áreas en las que la IA tenga un retorno real con los problemas de medio ambiente, con los migrantes, con la alimentación -hay zonas con sobrecapacidad y otras con escasez-, con el uso del agua y con las fuentes de energía. El programa marco Horizon señala dónde debemos centrar el esfuerzo.

¿Cree en la cooperación y el 'open data' entre empresas para lograr que el potencial tecnológico se desarrolle al máximo? La idea de compartir información no ha sido muy popular hasta ahora en el contexto de competitividad empresarial.

Pero tiene que ser por esa vía. La capacidad del 'open data' nos tiene que dar la materia prima, la masa de datos para que sea un movimiento conjunto de la administración de la parte académica y la empresa.

No podemos decir a la empresa que comparta datos si la administración no lo hace con transparencia. A veces cuesta horrores conseguir datos como el número de litros de agua que se gastan en una actividad, porque esa información tiene una carga política. Para la empresa es más fácil porque tiene el dato monetizado y sabe lo que vale, pero la administración y la entidad académica lo tienen o sobrevalorado o infravalorado.

Tenemos que conseguir la capacidad de mostrar los datos, como debimos hacer con el seguimiento de la Covid. Cuando a una empresa le interesa el proyecto, comparte datos contigo.

En Ai Talentum han tenido entradas de inversores, pero ese logro le cuesta mucho al emprendedor murciano, ¿cómo hay que actuar para generar la confianza del inversor?

Para que alguien invierta tienes que mostrar un proyecto en el que creas, y demostrar que es escalable, que puede crecer de verdad, que no depende solo de tus posibilidades, porque si no, va a ser difícil que sea escalable. Es complicado que atraiga capital si no tengo capacidad de multiplicar lo que hago y no puede salir a otros mercados.

La escalabilidad es vital. Muchas 'startups' que piden financiación no son escalables. Lo que buscan en realidad es un puesto de trabajo, cuando lo que quiere un inversor es ganar dinero, o vender y recuperar lo invertido. Tienes que demostrar que puedes multiplicar el valor de la empresa.

Las 'startups' preparan muy bien su 'pitch' y son muy agresivas, pero en el fondo ¿son escalables? Deben tener la visión de ser integrado en otra empresa o de ser muy rompedora. Además, hay determinados sitios que favorecen el desarrollo de sectores concretos. No puedes pensar que desde Murcia te vas a hacer el amo del mundo. Hace falta contactar con muchas empresas. Lo hemos visto en las aceleradoras de Barcelona, Portugal, Israel...

¿Qué objetivo debe marcarse entonces la Región?

Murcia está logrando generar movimientos como Acho Valley, con mucho dinamismo. Tiene unas oportunidades óptimas por su buena ubicación y su condición uniprovincial, pero sobre todo porque a nivel tecnológico está muy por encima de la media que nos correspondería según el número de habitantes.

Las empresas del ecosistema tecnológico de Murcia tenemos un lugar destacado, y eso significa que podemos ser un polo influyente dentro de las 4 o 5 de España. Tenemos el liderazgo del País Vasco y la Lanzadera de Valencia de la mano de Juan Roch, con un potencial que no logran ni Madrid ni Andalucía por su gran dispersión del desarrollo. Murcia debería fijarse en el modelo del País Vasco en materia tecnológica. Podemos ser además el polo agro casi más importante de Europa y un polo relevante de 'startups' a nivel nacional.

¿Qué echa en falta para ese despegue regional?

La inversión está polarizada. Tenemos el apoyo institucional, así que queda la iniciativa privada, que tiene que cambiar la perspectiva. El inversor tradicional está muy centrado en los proyectos fabriles o colocan capital en fondos que finalmente no se quedan en la Región.

Puede que encuentre fondos para montar un supermercado en la Gran Vía, pero no para crear un 'chatbot'. Los inversores murcianos tienen que empezar a pensar en la inversión inmaterial, en vez de seguir pensando en terrenos y en casas, que no son inversiones sostenibles.

PARA SABER MÁS SOBRE...

- EL PROGRAMA HORIZON 2020 sobre innovación e investigación de la Unión Europea, que plantea las áreas con más potencial de desarrollo, la financiación, el acceso e incluso la dimensión ética de la investigación.

- EL LIBRO BLANCO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, editado por la Unión Europea, ofrece su postura y orientación "en un contexto de feroz competencia mundial".