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Helena Flores, de Talento STEM: "Queremos promover el uso de la tecnología con impacto social, en la vida de las personas"

Helena Flores, de Talento STEM: "Queremos promover el uso de la tecnología con impacto social, en la vida de las personas"

Ha pasado un siglo desde que Gabriela Fernández Varquer se convirtió en la primera alumna matriculada en la Universidad de Murcia (UMU), y el alumnado femenino alcanza ya el 62% en las mismas aulas. Las cifras hablan de avances pero también de retrocesos, lo que enciende las alertas de la ingeniera informática Helena Flores Álvarez, cofundadora con la bióloga María José Candel de la asociación Talento STEM.

"Cuando yo estudiaba, en mi Facultad las mujeres éramos el 20% y ahora el porcentaje tira más al 10%", señala la directora de Tecnologías de la Información en la empresa de transformación digital industrial ABB.

Por tercer año, Talento STEM organiza con el INFO, la UMU y el Ministerio de Educación y Formación Profesional la cita Technovation Girls Región de Murcia, que el próximo 18 de junio trata, por tercer año consecutivo, de mostrar a las estudiantes el potencial de cambio de las carreras científicas y tecnológicas.

¿Por qué es necesaria aún la labor de Talento STEM?

Technovation es solo uno de los programas educativos de Talento STEM, pero el alcance de la asociación va más allá. Queremos promover el uso de la tecnología con impacto social, en la vida de las personas. Por ejemplo, promovemos proyectos que por medio de la tecnología mejoran la calidad de vida de las personas con autismo. Colaboramos mucho con Astrade para ayudar en ese sentido.

Además, tememos programas educativos para romper la brecha de género que existe en el sector tecnológico, que es el objetivo de Technovation Girls, un evento internacional para despertar vocaciones tempranas con perfile tecnológico en niñas y jóvenes.

El motivo es que la brecha de género que existe actualmente en el sector tecnológico es enorme. Si hablamos de ingeniería informática, por ejemplo, hay solo un 12% de representación femenina. Y en los sectores STEM (ingenierías, ciencias y matemáticas), solo llega al 20% o 25%.

Se unen dos motivos: un déficit de profesionales en los sectores tecnológicos independientemente del género. No tenemos mano de obra para dar abasto con todo el trabajo que se nos viene encima con la transformación digital. Y además, la mujer se está quedando fuera de un sector que es el que ahora mueve el mundo, en el que hay más empleo y de más calidad.

Por otra parte, se está implantando la Inteligencia Artificial y la automatización, dos herramientas tecnológicas que tienen sesgo. Y la mujer debe estar presente de manera igualitaria en un sector que está transformando la sociedad y la economía.

¿Hay ejemplos ya cómo el sesgo negativo está condicionando un impacto real?

Hay muchos informes sobre el sesgo negativo de la Inteligencia Artificial. Hay un ejemplo muy gráfico y es que cuando se diseñó el 'airbag' de los automóviles, fallaron las pruebas porque estaba diseñado por hombres y solo para hombres. No se tuvo en cuenta el peso y la talla media de las mujeres, y se tuvo que rediseñar. Extrapolado a todo lo que se diseña actualmente, corremos el riesgo de volver a dejar fuera a una parte de la sociedad.

Los datos de género en las universidades de la Región son reveladores: las mujeres son el 62% del alumnado en la UMU, pero solo el 30% en la Universidad Politécnica de Cartagena. Solo una de cada 10 estudiantes es mujer en el grado de Ingeniería Informática. En Arquitectura hay una cierta paridad, pero mucho desfase en los grados de Ingeniería, pero desde Secundaria las jóvenes obtienen mejores calificaciones y su tasa de fracaso y abandono es inferior a la media.

Las condiciones parecen favorecer una tendencia más equilibrada, pero no es así, ¿dónde está el freno, cuál es el techo de cristal?

Creo que el principal es el desconocimiento que hay sobre estas disciplinas y la ausencia de referentes femeninos. Tú no quieres aspirar a ser algo que no sabes qué es. Ellas y ellos saben lo que hace un médico o un veterinario, pero no saben lo que hace un ingeniero informático. No son productores de tecnología, son usuarios de tecnología. No saben cuál sería su labora en el día a día o qué pueden aportar.

¿Ese distanciamiento se da en ambos géneros, pero de manera más acentuada entre las mujeres?   

Sí, y es curioso cómo ellas cambian su perspectiva cuando pasan por Technovation Girls. Les gusta, lo tocan, lo entienden. Ven que programando una 'app' pueden crear una herramienta que ayude a sus abuelos, que fue uno de los casos de este año. Una aplicación que da respuesta a la necesidad de los mayores de acceder a servicios digitalizados y disminuir la brecha digital, como hacer una transacción en la banca 'online'. Ha sido un equipo de niñas de 9 y 10 años, que ha creado 'Tecnoayuda', una 'app' para ayudar a sus abuelos.

Otro caso de un grupo muy concienciado con el tema ambiental ha hecho una aplicación para concienciar a sus compañeros de la necesidad de reciclar. La app se llama 'Diverciclando' y sensibiliza sobre el riesgo de las quemas en la Región y alerta sobre cómo contaminan el medio ambiente.

Son dos proyectos nacidos de Technovation que van a pasar a la siguente ronda y competir con otros proyectos europeos. Ellas aprenden haciendo en un programa de 12 semanas, por lo que les da tiempo a interiorizar su aprendizaje, aprenden a programar, a identificar problemas de su comunidad y ver cómo lo resolverían a través de la tecnología. Además, trabajan en equipo, desarrollan sus competencias de comunicación, es muy completo. Hacen un plan de negocio para analizar cómo tendrían que llevar ese producto al mercado.

¿Se ha notado ya el efecto positivo de Technovation Girls?

Sobre todo en las más pequeñitas, de 8 a 15 años se enganchan pronto. Tenemos equipos que repiten tres años seguidos y además se apuntan a academias tecnológicas. En la Liga de Robótica, en la que participó el INFO, ya se notó un aumento de participación de niñas. Es una acción a largo plazo, pero necesaria.

Tenemos cada vez más apoyos de empresas.

¿Prevés que en unos años aflorará ese cambio?

Sí, lo creo. Una de las niñas que tuvimos se acaba de matricular del doble grado de Informática y Matemáticas este año. Y es una de las chicas que van a estar presentes con las niñas en el evento para que tengan referencias femeninas. María José Candel y yo somos referentes para ellas, pero queremos que conozcan más.

Habrá un 'Meet & Green', mujeres STEM para charlar con cuatro mujeres muy cercanas, una de ellas es Esther Pina, una emprendedora que está acercando la música a las personas con discapacidad auditiva. Participará 'online' una joven que está haciendo su doctorado en Estados Unidos y le habla a las niñas sobre el genoma y cómo lo podemos conocer con la tecnología.

Yo no he sufrido nunca discriminación por género, pero sí he estado en equipos con una presencia minoritaria de mujeres.

¿La fase de formación y el sector profesional están aún demasiado separados?

Las alianzas que tenemos con el INFO, las universidades y las empresas privadas, están funcionando muy bien. No solo nos aportan donaciones, sino también mentores para guiar a esas niñas. Ven la experiencia directa de profesionales. Las universidades se involucran porque están viviendo el problema.

¿Qué tienen que aportar, por un lado la sociedad, y por otro las mujeres, para dejar atrás este desfase en materia de género?

Yo percibo un cambio, pero no nos damos cuenta de que aún tenemos sesgos de género, como regalar al niño el Lego y a la niña la cocinita. El niño desde pequeño está construyendo, haciendo bloques lógicos y a ellas las enfocamos en el cuidado, en el bebé. Hay que romper esos sesgos. Las niñas pueden ser ingenieras igual que enfermeras. No ponerles piedras en el camino. No todas las niñas deben dedicarse a la tecnología, sino que hay que darles la información para que decidan.

Luego hay un factor económico, y es que no puedes dejar fuera a la mitad de la población de un sector que está cambiando el mundo y en el que hay un déficit de profesionales.

¿Y por parte de las mujeres? ¿Qué cambios de actitud hay que trabajar?

La sororidad. Yo ayudo mucho a las mujeres de mi empresa que acaban de entrar. Las ayudo a crecer. Ayudarnos entre nosotras. Ayudarlas a romper con las dificultades que plantea la maternidad y las bajas maternales. Y ser agentes de cambio en nuestras empresas con los planes de igualdad y que cada vez sea más fácil que las mujeres avancen en sus carreras profesionales.

¿Y en las empresas, qué tiene que cambiar?

En las empresas tecnológicas, la mayoría de los puestos de responsabilidad están ocupados por hombres. Hay excepciones, por supuesto. Y no solo la mujer debe ser agente de cambio. Hablamos de corresponsabilidad. Esto no es un problema de mujeres, sino de la sociedad y de que hombres y mujeres trabajemos juntos.

Ayudaría mucho trabajar en los equipos los sesgos inconscientes. Hay muchos hombres y mujeres que se sorprenderían, porque no se consideran machistas, pero cuando aparecen rasgos porque están en su educación. Promover cambios pequeños hacia la corresponsabilidad. Por qué tienen que ser las mujeres las que asuman las bajas por cuidado de hijos, también pueden ser los papás. Y eso facilitaría el acceso de las mujeres a puestos de más responsabilidad.

¿La maternidad sigue penalizando tanto la vida profesional de la mujer?

Yo no lo he vivido, ni en primera persona ni a mi alrededor, pero sí conozco casos en los que ha sido así. Si coges una baja y estás ocho meses fuera, hay que respetar el puesto de esa persona. También hay quien pone pegas a que no estés 8 horas al día, porque aún existe esa mentalidad de la presencialidad en las empresas, de calentar la silla, de no trabajar por objetivos. Sí perjudica más a la mujer que al hombre.

En Technovation, las participantes presentan proyectos, ¿cuál te ha llamado más la atención?

Los proyectos participantes obtienen becas y material. Este año damos premios fuera del concurso oficial gracias a nuestros patrocinadores. Los jueces valoran el mejor proyecto en cada división, el de mejor programación, el de mayor impacto social y luego hay un premio del público.

Un equipo del instituto de Los Alcázares hizo hace dos años una 'app' para ayudar a los dispositivos de emergencia a saber cuándo se acerca una tormenta que pueda causar problemas. Crearon un dispositivo físico que medía el nivel de agua en diversos lugares de Los Alcázares para alertar a la población de cuándo y dónde se produce una crecida. Son niñas que en sus propias carnes sufrieron la pérdida o el daño de sus casas. Entra a formar parte el Internet de las Cosas para ayudar a la seguridad de las personas. Ese proyecto ganó aquel año.

Otra idea muy bonita fue un videojuego en el que ibas ganando ecopuntos si eras capaz de moverte en transportes sostenibles. Este grupo era de niñas de 10 años y compiten desde hace tres años. El año pasado se llevaron un premio del Colegio de Ingenieros Informáticos y al premio lo llamaron 'Futuro de la Informática'.

Estos datos son alentadores. En datos comparativos, ¿en la Región estamos al nivel de la media española en igualdad en los distintos sectores?

Sí. Estamos como está España. No hay una desviación grande entre regiones. Me llama la atención la Facultad de Ingeniería Informática, que tenía una presencia femenina del 20% cuando yo estudiaba y ahora tira más al 10%. Ha ido a peor.

Han transcurrido muchas cosas, hay más concienciación, pero persiste esa falta de referentes, la idea de la dificultad que acompaña a estas carreras. Es verdad que ha ido hacia atrás, pero se está haciendo un esfuerzo grande.